La importancia de la figura de un abogado en un proceso de divorcio

Un divorcio implica el fin de la convivencia de la pareja, y tomar esta determinación se hace aún más complicado cuando en la pareja hay hijos menores. A las dificultades emocionales de un divorcio con menores se suma estar inmerso en un proceso judicial doloroso. Sin duda, la mejor solución es contratar los servicios de un abogado que represente con solvencia a su cliente durante el litigio.

La rama de derecho familiar aborda uno de los terrenos más personales, donde entran en juego los sentimientos de cada persona. Esto hace más dificultoso el hecho de acudir a un profesional de la abogacía. No obstante, es preciso superar cualquier barrera sentimental y dar ese paso. Las ventajas son numerosas y sustanciales.

En el caso de un divorcio con menores, disponer de un abogado puede ser clave a la hora de que se decida si uno de los dos puede o no ver a los pequeños. Las situaciones que se pueden dar en un divorcio con menores son múltiples, y solo un profesional sabrá encauzar todo el proceso de forma eficiente.

Respecto a un convenio pactado, los puntos más importantes son la pensión alimenticia y la guardia y custodia de los menores. En este sentido, la labor del abogado es esencial, puesto que estas cuestiones van a contribuir de forma determinante a la relación de cada progenitor con su hijo después del divorcio.

Los divorcios con menores implican diferentes resoluciones muy importantes, como la decisión de cuál progenitor convivirá con el menor, con qué frecuencia podrá verlos la parte que no ha obtenido la custodia y qué pensión económica tendrá que abonar para los gastos que supone la manutención de los hijos.

La figura del abogado cobra mayor importancia en la medida que podrá asesorar acerca de qué reclamar o ceder, con la idea de que la redacción del convenio sea favorable a su cliente, ya que cuenta con la experiencia necesaria para intuir cuál será la resolución final más probable en el caso de que no haya acuerdo entre los cónyuges. De ese modo, sabrá indicar las vías más favorables para su cliente.

Otra de las claves ante un divorcio es el patrimonio. La ruptura supone una división de los bienes, obligaciones y derechos acumulados par la pareja a lo largo de la convivencia. Las mayores dificultades vienen derivadas del reparto de los bienes gananciales. En términos legales, todo lo obtenido por la pareja durante el tiempo de convivencia pasa a ser de ambos, por lo que en el momento de repartir es frecuente que se genere tensión, más aún cuando se ha acumulado un alto volumen ganancial.

Aquí los abogados en un divorcio también resultan fundamentales para favorecer los intereses de sus clientes en el reparto, proporcionando los consejos oportunos y las pautas a seguir para no verse perjudicados.